Yuxtaposición

 

 

Por Alfredo Padilla

 

Fue en agosto de 2009 cuando el fotógrafo Rogelio Cuéllar, fundador de la revista Proceso y del diario La Jornada, abrió un taller de “Desnudo y Paisaje” en el Centro de las Artes de San Luis Potosí Centenario. En aquel entonces, yo había regresado de un largo viaje por el estado de Oaxaca y me encontraba económicamente impedido para tomar un curso de fotografía, por lo cual el fotógrafo resolvió nombrarme como su “pensionista particular”.

Me armé de una vieja Minolta x-370 y me presenté al curso en el que también se analizó parte de la obra fotográfica de Cuéllar, quien ha retratado a diversos escritores, pintores, escultores, bailarines, dramaturgos y directores escénicos. Cuéllar recordó al alumnado aquella anécdota acontecida en el baño del Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde fotografió a Jorge Luis Borges orinando en su primer viaje a México.

Esa fotografía sería censurada por María Kodama tras publicarse en la revista Viceversa, en 1996, en un número que recordaba los 10 años del fallecimiento del escritor argentino. Kodama argumentó, en entrevista con Fernando Fernández, entonces director de la revista, que: “estaba muy dolida por la falta de respeto que se había cometido con la publicación de la imagen de su ex marido orinando en los baños del San Ildefonso”. Le dijo que: “era un hombre ciego, que se habían aprovechado de él, igual que hacerle daño a un chico”.

Otras anécdotas más salieron a relucir, como aquella en que, a sus 17 años – sin haber leído aun Pedro Páramo – le pidió a Juan Rulfo que posara para él. Acababa de hacer unos retratos del escritor Ricardo Garibay y del pintor Vicente Rojo y se le hizo fácil ir al Centro Mexicano de Escritores de la Ciudad de México, donde se encontraba el autor de “El llano en llamas” dando talleres.

“Rulfo me dijo: “sí, hágala”. Tímido él y tímido yo, no pude hacer que me mirara. Utilicé dos rollos de fotos en hacer ese trabajo”.

Entre los escritores que engalanan su obra se encuentran Octavio Paz, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, José Emilio Pacheco, Jaime Sabines, Elena Garro, Pita Amor y Carlos Fuentes. Todos ellos forman parte de su libro “El rostro de las letras” (Conaculta, 1997), una selección de 60 retratos de los más grandes escritores latinoamericanos que fotografió a lo largo de las últimas cuatro décadas.

El taller se sucedió en el área de Artes Visuales y los patios del Centro de las Artes, en donde hacíamos desnudos de bailarinas y actrices de teatro. Tuvo una duración de 30 horas y el doble de tiempo dedicado a fiestas y largos periodos de sobremesa en cantinas y cervecerías de la ciudad, lugares en los que Rogelio me confería rollos de película de 35 mm en blanco y negro para utilizarlos en las sesiones de los días subsiguientes. Rollos que yo derrochaba incautamente a través de la arcaica Minolta y que después revelaba en el cuarto oscuro del departamento de Artes Visuales. Una mañana, al abrir el tanque y realizar el lavado de los negativos, me percaté de que uno de los rollos que me había dado Rogelio para retratar a una joven actriz de teatro ya había sido utilizado con anterioridad y revelado por él.

Yo había disparado sobre los fotogramas que el artista ejecutó en un viaje a Francia, el resultado fueron unas composiciones muy extrañas y sumamente atractivas. Me comuniqué posteriormente con Rogelio para comentarle acerca de las imágenes que había conseguido al retratar sobre sus fotogramas, lo que se conoce en términos fotográficos como una sobre impresión. Me indicó que se las enviara, ya que estaba muy interesado en exhibirlas. Tiempo después me volvió a contactar para ungirme el encargo de organizar una exposición de dichas sobre impresiones, que eligiera un título para la misma y que lo manejara como una colaboración entre ambas clínicas. Nunca organicé esa exposición por falta de tiempo y esas fotografías quedaron olvidadas durante cinco años sin encontrar un destinatario. Presento a continuación parte de esa secuencia fotográfica, esa Yuxtaposición, que realicé en colaboración con Rogelio Cuéllar gracias al desliz y la derivación.

 

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> Alfredo Padilla es narrador, periodista cultural y orgulloso papá de André. Estudió comunicación en San Luis Potosí. Escribe sobre literatura, música y cine para varias revistas y periódicos del país. Twitter: @_PadillaAlfredo 

 

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