Ruta. El camino camina sobre sí mismo en dirección contraria al destino. El viajero se reconstruye en los recuerdos de sí mismo, suspendido en una alambrada, en una ruta de luz inútil, agónica. Y es que el viajero se asume a estas alturas de su descenso como la muerte de sí mismo. San Ángel, Ciudad de México.