Música Gourmet – Ágora

 

 

REGRESA AL VÉRTIGO – ÁGORA   (INTOLERANCIA 2011)

Por José Antonio “H” Martínez

 

Por definición, el ágora era la plaza central de las ciudades griegas, el punto de reunión y lugar perfecto para expresarse. Así, la banda de metal que ostenta este nombre hace honor al término, pues -me parece- se ha vuelto el centro de atención gracias a su más reciente producción discográfica: Regresa al vértigo.

El combo formado en 2006 por Eduardo Contreras (voz), Manuel Vásquez (guitarra), Sergio Aguilar (guitarra), Héctor Barragán (teclado), Daniel Villarreal (bajo) y Eduardo Carrillo (batería), cuenta con cuatro placas en su haber, mismas que han sido bastante exitosas y elogiadas por diversos medios y personalidades de la escena rockera.

La banda capitalina iniciada en 1996. Foto: SoundCloud oficial.

La banda capitalina iniciada en 1996. Foto: SoundCloud oficial.

Hablamos de una agrupación que ha sabido granjearse un lugar privilegiado; su trabajo la ha llevado a alternar con importantes nombres como Rata Blanca y Ángeles del Infierno, además de bandas internacionales como Helloween, Stratovarius, Hammerfall, Symphony X, Guns N’ Roses, Mötley Crüe y Megadeth.

He de confesar que hasta antes de Regresa al vértigo no me había dado la oportunidad de escuchar detenidamente su trabajo, pero gracias a Sal Toache de Discos Intolerancia, que puso en mis manos y recomendó ampliamente el fonograma, me llevé una más que grata sorpresa.

Desde “0100101101000010” (código binario que se traduce como 16 bits), que es la intro del plato, mantiene la incertidumbre sobre lo que vendrá, aunque sí deja ver la clara alusión a las máquinas. Se nota la mano de Toño Ruiz en la producción y asesoramiento de la agrupación.

En segundo lugar llega “Hombre Máquina”, una pieza bastante potente con dobles bombos brutales, guitarras desgarradoras y feroces, bajos poderosos y una voz que recuerda las buenas épocas del metal. Es la entrada perfecta para quien espera un manjar. La letra evoca imágenes de la deshumanización y la mecanización de los seres humanos, usando figuras del metal de los setentas; Ágora retrata a la perfección lo que ocurre a nuestra especie en estos tiempos.

“Víctima” es el número tres de la lista y desde mi punto de vista el mejor track del disco. Es speed, hard, trash y power, lo que hacía falta al metal; es poder, es desenfreno, es Ágora. Es también una plegaria de quien se sabe a punto de la perdición, es reclamo, es rabia y es súplica. Es realmente emocionante.

“Asesino de Almas” refuerza las emociones de las piezas anteriores; se mantiene firme y sin titubear entre la estridencia, el virtuosismo y la buena música. Resaltan algunos tintes progres que le dan elegancia y que demuestran que Ágora no es un grupo de escandalosos improvisados, es un combo de músicos que saben lo que hacen y saben cómo hacer vibrar al escucha.

“En la Nada”, que suena bastante rítmica y melódica, da un respiro al cuello que ya duele de tanto headbang. Sin perder lo ganado, sin dejar de ser potente, es suave y tersa a la vez que áspera; es el recuerdo de que distorsión y dobles bombos (sin dejar atrás la agresividad) también sirven para llevar y transmitir un mensaje positivo (sin que esto signifique o tenga que ver con la superación personal) y no sólo destrucción.

“Regresa al Vértigo”, tema que da nombre al plato, comienza con guitarra y batería que corren desesperadamente pero sin tropezar, para después de algunos compases propiciar una base clásico del género y que trae inevitablemente “mata”. La letra, que además es bastante buena, habla del renacimiento del guerrero después de la lucha interior. Es la interpretación perfecta de la metáfora del Fénix.

“No hay Paso Atrás” es una afrenta a los designios de ese “alguien” que busca controlar nuestras vidas a través de máquinas y medios, a través de condicionamiento y opresión. Es desobediencia, rebeldía y protesta que no se viste de panfleto ni lugar común; el mensaje es bastante bien reforzado por guitarra y teclado que generan, con un ritmo simple y algunas figuras vestidas con efectos, la atmósfera y el ambiente ideal para una nueva explosión de poder sin llegar al desenfreno y caos.

El álbum editado por Intolerancia en 2011. Foto: oficial.

El álbum editado por Intolerancia en 2011. Foto: oficial.

“Siluetas en el Aire” es una balada bastante bien lograda con interacción entre sintetizadores y guitarras electroacústicas que, gracias a los paneos y el juego de instrumentos que se mueven en distintos planos, consigue ser dulce y no melosa. La muestra perfecta de que el cliché de que los rockeros también tienen corazón es cierto y se convierte en el receso para recuperar el aire y continuar hasta el final.

“Oscuridad” es un puente para no regresar súbitamente a la velocidad y la estridencia; la licencia que se toma el grupo (igual que un poeta) para romper esquemas y ofrecer un oasis que permita refrescar los oídos. Es como el pan que ofrece el sommelier para limpiar el paladar y continuar la degustación.

“Días de Sombra”, que es el penúltimo corte de Regresa al vértigo, es asimétrica porque el ritmo se mueve entre tres y cuatro, una métrica peculiar que la hace destacable. Es también una pieza con melodías y ritmos que recuerdan la música épica; sonidos espectaculares, al igual que su construcción, hacen de esta una canción bastante luminosa a la vez que poderosa.

Por último, encontramos “1000 Futuros” -de nuevo ceros y uno–, rola que empieza sutil más no sumisa (como depredador con piel de oveja) y que poco a poco muestra a Ágora tal como es: una agrupación sin inhibiciones ni miedos dispuesta a decir las cosas sin titubeos ni eufemismos y enfrentar lo que venga.

Regresa al vértigo, que en lo que respecta al arte recuerda portadas como Rest in  peace de Megadeath, es quizá el mejor trabajo (hasta el momento) de una buena banda mexicana de metal. Es un disco valioso para el género, una placa que debe ser escuchada y que habrá de convertirse en referente obligado para próximas generaciones. Es un disco que hará historia, que emociona y es esperanza en medio del desánimo en el que a veces nos encontramos quienes gustamos del rock.

 

 

 

>José Antonio “H” Martínez ha sido locutor, productor y guionista de diversos espacios radiofónicos como Radio Mexiquense, MD Radio y Grita Radio. Además es conductor del programa de Televisión Mexiquense “El personaje del barrio”. Músico desde hace 20 años y ha integrado las filas de bandas como “Crímenes Perfectos”, “Góngora”, “San Pascualito Rey”, “La Sabrosa Sabrosura” y “Puerquerama”, combo con el que tiene 12 años de carrera. Colaborador del periódico Milenio Estado de México durante el 2006. Editor y corrector de estilo del diario Alfa.

 

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