Música Gourmet

CERRO DEL  AIRE – ALFONSO ANDRÉ (TERRÍCOLAS IMBÉCILES)

Por José Antonio “H” Martínez

 

Pareciera que de un tiempo para acá son cada vez más los músicos que, además de formar parte de agrupaciones de renombre, han decidido hacer carrera como solistas o bien integrar “proyectos alternos” con los que puedan mostrar otra faceta de su trabajo, algo -quizá- más personal.

Atreverse a dar este paso no debe ser cosa sencilla, ya que pesa mucho –sobre todo entre quienes son “estrellas consagradas”- el nombre de un grupo y más, si como en este caso, se trata de Caifanes.

Lo anterior viene a colación pues he estado escuchando -desde su última presentación en el Foro Landó de Toluca- Cerro del Aire, el disco que grabaron Alfonso André, Federico Fong, Chema Arreola, Javier Calderón, Lari Ruíz y Fernando Laura, en 2011 y que es distribuido por Terrícolas Imbéciles.

Para ser honesto, hasta antes del concierto –al que agradezco a mi compañera me haya llevado- me mostraba reacio a escuchar el fonograma que hoy disfruto ampliamente.

“Estampa”, que es el corte con el que abre el material, tiene la fuerza necesaria para captar la atención de quien escucha. Se trata no sólo de una excelente bienvenida, sino también una muy convincente invitación a quedarse y continuar en este viaje al Cerro del Aire. Guitarras, bajo y batería se asocian perfectamente con la voz –que me sorprendió gratamente- de Alfonso André, que además es acompañada a lo largo del CD por los coros de Cecilia Toussaint. Es también destacable la participación de José Manuel Aguilera.

Portada del disco Cerro del Aire

Portada del disco Cerro del Aire

En segundo término encontramos “La mitad de la verdad”, que sin ser frenética o escandalosa es bastante poderosa, aunque por momentos puede llegar a parecer repetitiva (¿qué rola no lo es?). No es tediosa, aburrida o cansada, esto gracias a las pequeñas variaciones, los puentes y los efectos en las guitarras que aparecen por instantes y que la hacen dinámica. La mitad de la verdad se siente como el andar a paso constante por un camino en el que se disfruta el paisaje.

“Todo temor esconde siempre algún deseo”, que es bastante rítmica y alegre, rememora aquellos sonidos del rock de los ochenta y noventa en los que el desparpajo, pero no la banalidad, permeaban la música. Es inevitable pensar en El Nervio del Volcán cuando se escucha esta pieza, sin embargo no acaba siendo copia o imitación del mismo, pues tiene su propia personalidad.

“Penélope”, no la de Serrat sino la de Draco Rosa, es la versión en azul de André, de esa historia triste de un fallido amor. La música no tiene grandes variaciones y es muy similar a la original pero con un chelo y la interpretación realmente buena de Alfonso, que hace cantar y apretar la garganta al repetir el inolvidable y doloroso coro:

“Que lejos tú, qué lejos yo,

los escombros de mi vida

se deslizan con la lluvia

recordando a Penélope”.

Cuando uno piensa que lo que sigue será igual de amargo llega “Puedo sentir el viento” sacudiendo el alma y el cuerpo. Es de esas canciones con la que uno acompaña un viaje por carretera, sin preocupaciones ni temores y apretando el acelerador, como queriendo alcanzar al sol que se pone; como queriendo ganarle al viento. Es uno de los cortes mejor logrados del disco. Letra y música hablan de lo mismo y transmiten un solo mensaje.

En “Reflejo”, las líneas de bajo y batería son bastante elaboradas, el juego de acentos crea la sensación de una rítmica constante pero (pareciera aunque en realidad no lo es) incierta, es como cuando se corre queriendo alcanzar algo desesperadamente, cayendo y levantándose una y otra vez.

En séptimo lugar encontramos “Aeroplano” (pieza incluida originalmente en el disco Tempestad de La Barranca), que tiene la fuerza de aquel rock con el que se mueve la cabeza mientras las baquetas apalean constante y velozmente los parches de la batería, mientras la guitarra chilla con tonos agudos y el bajo se planta en su lugar con un ritmo constante. Es rock sin grandes aspavientos pero bien planteado; rock simple y poderoso.

Resultaría imperdonable que en un disco planeado y planteado por un baterista (mejor dicho percusionista) no se incluyeran percusiones. “La piel” es ese corte que algunos esperamos encontrar y en el que –en este caso djembe y rhodes- los tambores complementan, visten y le dan otro sentido a música y letra. “La piel” nos prepara también para lo que viene.

Con “Bruma” se llega a la cúspide. Me atrevo a decir que es el clímax del disco, la energía contenida en los cortes anteriores se desborda y golpea los oídos con dureza. Se sienten las guitarras distorsionadas y elegantes de Aguilera, la batería firme y bien plantada de Julián André, el bajo profundo y constante de Fong y los sintes futuristas de Syntek (aunque usted no lo crea). Es una pieza que lo tiene todo, bien producida y en la que se demuestra que el rock también puede ser electrónico sin perder el estilo.

“Fuga y quietud” ayuda a recuperar la calma, baja el ritmo y suaviza la estridencia con la que nos topamos en el track anterior, pero a pesar de ello no se vuelve débil ni hace que el disco se caiga. Mantiene la atención y cumple con el cometido de preparar la salida, la despedida.

En este punto llega “Muérdeme”, altamente conceptual y muy noise. Aquí Robapalabras, MC invitado, y DJ Rayo hacen de las suyas, pero siempre respetando al resto de la banda. “Muérdeme”, que quizá no le gustará a muchos, demuestra que Alfonso André no es solo el baterista de Caifanes, es un músico completo que tiene mucho que decir, con una propuesta interesante, esta del Ehecatepetl, del Cerro del Aire, a la que vale la pena prestarle ambos oídos.

 

>José Antonio “H” Martínez ha sido locutor, productor y guionista de diversos espacios radiofónicos como Radio Mexiquense, MD Radio y Grita Radio. Además es conductor del programa de Televisión Mexiquense “El personaje del barrio”. Músico desde hace 20 años y ha integrado las filas de bandas como “Crímenes Perfectos”, “Góngora”, “San Pascualito Rey”, “La Sabrosa Sabrosura” y “Puerquerama”, combo con el que tiene 12 años de carrera. Colaborador del periódico Milenio Estado de México durante el 2006. Editor y corrector de estilo del diario Alfa.

 

Autor: administrador

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