La magia de Pedropiedra

Por Luis Brito

 

Hace casi un siglo, un ilusionista llegado de Egipto encantó al público europeo con actos que ambientaba con imágenes del templo de Luxor. Su nombre era Fuad Makarius pero se hacía llamar Handy-Bandy y, junto con su esposa Nadja-Nadyr, recorrió Berlín, Londres y otras capitales impactando con sus complejos efectos. Del mago y su pareja, originaria de Estados Unidos, no se volvió a saber nada apenas empezó el régimen Nazi en Alemania, donde vivían. Desaparecieron como en una de sus ilusiones.

Destinada a ser recordada sólo en los carteles kitsch que se ofertan en Internet, la imagen del matrimonio fue rescatada por Pedropiedra para ilustrar la portada de “Emanuel”, su último álbum. Mago de la música, el guitarrista chileno eligió a Handy-Bandy porque su apariencia sintetiza la estética del disco, el cual podría ser considerado un acto de escapismo al estilo lírico que imprimió en sus dos materiales anteriores, “Pedropiedra” (2009) y “Cripta y Vida” (2011).

Handy-Bandy en la portada del nuevo álbum de Pedropiedra. Foto: SoundCloud.

Handy-Bandy en la portada del nuevo álbum de Pedropiedra. Foto: SoundCloud.

No es la primera vez que Pedro Subercaseaux aplica sus habilidades creativas para reinventarse. En una trayectoria musical que ya rebasa las dos décadas, el también baterista y bajista ha ido del tributo a The Velvet Underground a la cumbia, con Tropiflaite, al hip hop, con Hermanos Brothers y CHC, y al ritmo caribeño, con Yaia. Su calidad como escapista la demostró cuando, buscando abrirse camino en México, optó por no encadenarse a una disquera transnacional del tamaño de Sony para tener total libertad sobre su música. Siguiendo su instinto prefirió la independencia, igual que cuando de joven huyó de la carrera de Arquitectura apenas con dos semanas de clases transcurridas convencido de que su destino estaba en los escenarios.

En “Emanuel”, el músico que creció leyendo la ficción de Verne y Bradbury también condensa las amistades que ha ido reuniendo dentro de la escena de su país: Jorge González, líder de la extinta Los Prisioneros y catalogado como el actual padre del rock chileno, compuso y canta “Seres”, y Gepe fue coautor y prestó su voz para “Granos de arena”.

Pedropiedra conversó con Letras Explícitas sobre su nuevo álbum y su trayectoria.

-Hace poco hablabas de que en este nuevo disco dejaste a un lado el “Yo” de tus materiales anteriores, ¿cómo fue el proceso?

Siento que en mi primer disco estaba poniendo demasiado de mi ser, que yo lo escuchaba tres años después, escuchaba las letras, y decía ¿qué onda? Por ejemplo la canción “Hasta el final”, que me parece muy linda pero demasiada depresiva. Ya no quiero eso, estuvo bien hacer una canción con esa intensidad de sentimiento, pero está bien así. Ahora trato de buscar otro tipo de lenguaje, otro tipo de materiales para pintar otro tipo de palabras y eso me ha llevado a salir de la primera persona en singular y buscar más lenguaje imaginario o pintar paisajes con palabras. Me produce mucho placer escuchar música que está hecha con ese tipo de idioma poético.

-Siento que “Pasajero”, el primer sencillo, es un poco engañoso respecto al resto de las canciones, porque el tono del disco en general es oscuro y esa es una melodía alegre.

Tiene unas paradas de luminosidad pero sí está tirado así, aunque el single “Pasajero” tiene una letra que habla de que el planeta tierra da vueltas en el espacio y como que en algún momento va a colisionar. Es una constante en las canciones mías, hay una ambigüedad en lo que es la melodía con la letra. ¿Engañoso? Sí. Fui al programa de radio de Miguel Solís y cuando escuchamos el tema “Granos de arena” él se enojo y me dijo: ‘¿por qué este no fue el single?’. Puede ser que dé una imagen engañosa, creo que el disco se digiere mejor a medida que se escucha. No es de primer gusto.

 

 

-Me parece un álbum candidato a dejar huella en el rock en español. ¿Tú lo percibes así?

A mi me gusta más este que los dos anteriores. Me parece que es un disco más maduro, está mejor contado y es menos caprichoso. Las canciones fueron elegidas por un motivo y están ordenadas por un motivo. Bueno, soy muy pacheco, pero en los últimos cuatro meses de grabación dejé todo; lo hice completamente como desintoxicado, con la mente súper clara y viendo a donde quería llegar, cómo quería la sensación que tenía que dar. A mi me dio la sensación de escuchar un disco entero, que va de un lado, que es como un cuento.

-La producción está muy bien lograda, reúnes a varios músicos…

Que digan eso me hace sentir demasiado bien, porque hay música tan buena. Cuando uno se mete a esto de la música uno se mete a competir con los mejores del mundo, como en todos los trabajos, pero la competencia de música tan linda que hay, que a uno le ha inspirado, como que ya uno con hacer un disco que resulte ya me doy por pagado; que la gente conecte, que a la gente le guste es demasiado pedir, es un regalo. Al contrario de muchos cantantes a mi no me parece lo mas natural del mundo que a la gente le gusten mis canciones. Hay una conexión que es súper emocional con los fans, yo siento.

-Ha sido meteórica la popularidad que haz alcanzado en México…

Dentro de poco tiempo, claro, pero creo que es mucho más fácil empezar que mantenerse. Cuando hice el primer disco sentía que había ganado un poco el Bingo, siendo un disco que se mantuvo en los márgenes del mainstream, fuera, pero tuve mucha buena onda de músicos o colegas y ni una crítica ni siquiera un poco mala. Ese disco a todo el mundo le encantó, no esperaba eso para nada y hay un juego engañoso en el que la vara queda alta y la gente espera cosas de un disco que al final uno no va a poder dárselas. Creo que agoté lo de hacer canciones de cuatro minutos como pop. El próximo disco que haga no lo voy a hacer así, porque empezaría a repetirme y ahora trataré de hacer canciones que no hubiera hecho antes. Hubo canciones que quedaron fuera del disco porque ya estaban remitiendo a cosas anteriores, dentro de que sigue siendo un disco de Pedropiedra muy con su esencia, creo que ya se está agotando un poco y hay que buscar cosas nuevas. Es un desafío que estoy encantado de tomar y lo voy a hacer.

 

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-Tienes 35 años de edad, pero ya con 20 años de estar tocando. ¿Cuando estabas en tus sesiones de garage, con amigos en la adolescencia, tenías claro que te dedicarías por completo a la música?

Siempre supe que tenía buen oído, desde el momento en que agarré una guitarra y, sin nadie que me hubiera enseñado, podía hacer una melodía sabiendo que si movía el dedo hacia la izquierda la melodía subía y si lo movía a la derecha bajaba. Sabía que la tenía cuando de chico aprendí a tocar la batería y la guitarra y me juntaba con amigos, y siempre la música fue una posibilidad. En un momento al salir de la escuela intenté estudiar Arquitectura pero duré dos semanas, me escapé, no le dije a nadie. Mi papá se puso bien enojado cuando me descubrió. Ahí me empecé a ligar a la música y fue el amague que hice, pero en realidad no se puede escapar del destino, yo creo, de que terminara haciendo esto por varios caminos. Desde chico, salvo ese desliz, sí tenía claro que lo podía hacer. Mi mamá quería que fuera abogado, porque era súper conservadora y hubiera querido que uno fuera abogado, otro médico y otro sacerdote, pero fuimos varios bohemios. Siempre disfruté hacerlo.

-Ha sido un camino largo y sinuoso, han sido muchos proyectos musicales…

Un largo camino. Me considero afortunado porque nunca me ha faltado nada y siempre he encontrado donde tocar como músico y músicos que han querido tocar conmigo y, como en todo largo camino, uno tiene sus aliados y también se va haciendo de su pequeña lista negra con sus enemigos, que uno se los inventa porque todo mundo necesita un enemigo también. Solamente tengo agradecimiento y creo que el camino sigue y me siento joven, aunque menos joven, pero vas aprendiendo un par de trucos y a no estar siempre a toda velocidad, sino tomar distancia de las cosas. Ahora soy padre de familia y tengo que vivir no una vida doble, pero sí estar en varios frentes. Ya no corro por mí mismo, pero eso es bonito y estoy feliz de hacerlo y lo voy a hacer bien.

-Chile tiene representantes emblemáticos del rock y la música latinoamericana, de Víctor Jara a Los Prisioneros. Ahora que estás dentro de este grupo de embajadores chilenos, ¿cómo tomas el desafío?

La competencia allá afuera está muy dura y la vara en la música chilena, en cuanto a melancolía y poder lírico, está demasiada elevada. Creo que Jorge González, Violeta Parra, Víctor Jara, son cumbres que no se van a repetir. Los tiempos ya no están para eso, pero creo que es una tierra que es poéticamente muy fuerte, esa cosa de la melancolía en la música chilena que todos la traemos. Hago pop pero igual estoy metido ahí. Jorge González en un comienzo hacía ska revolucionario y después electro pop, pero siempre está ahí en la melancolía y así es con Gepe y con Mena y con todos. Siento que hay una influencia muy rica en Chile y mucho que aprender.

 

 

-Caminas por el lado de sellos independientes, ¿cuáles son los factores que has aprovechado? Porque hay bandas y músicos valiosos pero no todos alcanzan popularidad.

La clave es estar peleando. Poder trabajar y vivir de esto es hacer canciones que la gente pueda hacer suyas. A pesar de que no salgan en toda la radio se te permite que la gente las escuche, en Internet está todo. No sé bien qué es lo que he hecho bien y lo que hecho mal. Voy realmente con el momento y como que no me resulta planear. Soy muy cambiante y nunca sé qué canciones voy a tocar, hasta cinco minutos antes del show me pongo a ordenar. Voy por instinto.

-¿Qué hay en la mente de Pedropiedra cuando compone?

Esta cuestión es como una artesanía, creo que es un oficio que hay que trabajarlo y entrenarlo. Siempre hay que andar con una libretita, con una grabadora para cualquier idea valiosa. Cada vez son mas valiosas las ideas también, porque cada vez hay menos tiempo para hacer nada y como que cada vez el mundo está más loco y uno cada vez está más viejo. Entonces, con todo eso hay que aprovechar cada momento que se pueda guardar algo; todo sirve. Para el proceso creativo tengo que estar solo, en aislamiento completo. Si hay alguien en la recámara contigua no puedo estar tarareando una melodía, necesito estar en una cámara aislada para poder dejar que la música salga, porque se inventa en parte, pero ya está inventada de antes y uno transcribe. Es súper pretencioso decir eso, pero parece que es verdad. Siento que no he inventado nada, que solamente estaba ahí cuando sonó y fui el primero que lo escuchó. Nada más.

-¿Qué recomiendas a los chicos que están en su garaje empezando a tocar?

Les puedo decir que no pongan fuerte los amplificadores porque tienen que vivir muchos años y necesitan sus orejas para todo el camino. Si van en la calle y viene el bus tienen que escucharlo. No sé, si tienen la suerte de que les vaya bien, que lo aprovechen, que sean felices, que tengan muy buena suerte. No sé cómo va a ser cuando ellos sean grandes, si habrá una Ultranet e Internet sea una cosa de abuelos. Les va a tocar un mundo distinto a todos los niños.

 

 

Si quieres escuchar el álbum “Emanuel” completo visita la página de Pedropiedra en SoundCloud.

Autor: administrador

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Comentarios

  1. Papurri dice:

    grande Pedro!

  2. […] que en un primer momento a mí tampoco, lo que cambió cuando supe que es el verdadero nombre de Pedropiedra. Músico chileno y autodidacta, se introdujo en el mundo de la música a través de la guitarra y […]